P O D C A S T





Después de sumergirnos en Estrella, especialmente en la intensidad emocional de canciones como Donde se aprende a querer, queda claro que Mora no solo está haciendo música para sonar en la radio o en las fiestas. Está abriendo su corazón, transformando sus heridas en arte, y conectando con quienes alguna vez han sentido lo mismo.

Tal vez, la verdadera “estrella” de este álbum no sea solo Mora como artista, sino la capacidad que tiene su música para hacernos sentir, para darnos ese lugar donde podemos pensar sin máscaras. Y eso, en estos tiempos, vale oro.


 












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